La zona arqueológica de El Tajín, uno de los sitios prehispánicos más importantes de México y reconocido como Patrimonio de la Humanidad, enfrenta una disminución notable en la llegada de visitantes, situación que ha comenzado a preocupar a comerciantes, trabajadores y prestadores de servicios que dependen de la actividad turística en la región.
De acuerdo con testimonios de personas que laboran en los alrededores del sitio, el flujo de turistas ha disminuido de manera gradual en los últimos años, lo que ha generado afectaciones económicas para los negocios locales que tradicionalmente reciben a viajeros nacionales y extranjeros interesados en conocer este importante centro ceremonial de la cultura totonaca.
Entre las principales causas que señalan se encuentra la escasa promoción turística del sitio, lo que limita su presencia en campañas de difusión y reduce el interés de potenciales visitantes. Rogelio Morales, comerciante de la zona, comentó que la falta de promoción ha provocado que muchas personas simplemente no consideren El Tajín dentro de sus destinos turísticos.
A esta situación se suma la percepción de inseguridad en el país, factor que también influye en la decisión de muchos turistas al momento de planear sus viajes.
Otro tema que genera inconformidad entre los visitantes es el cierre del museo de sitio, el cual permanece fuera de operación desde 2020, cuando fue suspendido debido a la pandemia de coronavirus. Para muchos turistas, el museo representa un complemento fundamental del recorrido, ya que permite conocer con mayor profundidad la historia, cultura y relevancia arqueológica del lugar.
Jaime Lara, quien ha visitado la zona arqueológica en varias ocasiones, señaló que resulta frustrante encontrar el museo cerrado, pues considera que su funcionamiento es clave para que la experiencia turística sea completa.
Asimismo, algunos visitantes han manifestado inconformidad por deficiencias en servicios básicos, como el estado de los sanitarios dentro del complejo, lo que también afecta la imagen del sitio.
Hipólito Xochihua Ibarra, trabajador del lugar, explicó que la situación del museo responde a un tema administrativo, ya que el inmueble no depende directamente del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), sino del Gobierno del Estado, lo que ha complicado los procesos para su reapertura.
Ante este panorama, comerciantes y trabajadores han colocado mensajes y peticiones en los accesos al sitio arqueológico, solicitando a las autoridades atender las necesidades del lugar y mejorar su infraestructura.
Consideran que la reactivación del museo, una mayor promoción turística y la mejora de servicios serían acciones clave para recuperar la afluencia de visitantes y fortalecer la economía de las comunidades que dependen de la actividad turística en torno a este importante patrimonio cultural.












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