La presencia del sarampión en la frontera sur de México ha encendido nuevas alertas sanitarias en una región marcada por la alta movilidad humana y condiciones de vulnerabilidad social. Autoridades de salud y organizaciones humanitarias advierten que la combinación de hacinamiento, precariedad y esquemas incompletos de vacunación incrementa el riesgo de brotes entre la población migrante.
En Tapachula, Chiapas, médicos y voluntarios que brindan atención en albergues señalan que niñas, niños y adultos jóvenes son especialmente vulnerables. Jorge Salomón, médico que colabora en centros de atención a migrantes, explicó que muchas personas en tránsito no cuentan con cartillas de vacunación o desconocen si recibieron las dosis necesarias en sus países de origen o durante su desplazamiento.
“El sarampión se transmite con mucha facilidad, y cuando hay espacios saturados y poca ventilación, el riesgo de contagio se dispara”, advirtió el especialista, al subrayar que la enfermedad puede propagarse rápidamente en dormitorios colectivos y zonas con servicios básicos limitados.
Organizaciones civiles han documentado que la permanencia prolongada de personas migrantes en la frontera sur, derivada de la saturación de trámites migratorios y de asilo, ha deteriorado sus condiciones de vida. La falta de acceso constante a atención médica, agua potable y espacios adecuados complica la prevención y el control de enfermedades infecciosas.
Personal voluntario de salud ha señalado que muchos migrantes evitan acudir a centros médicos por temor a ser detenidos o deportados. “Llegan con fiebre, erupciones en la piel o síntomas respiratorios, pero no siempre se detecta a tiempo si se trata de sarampión. El miedo también juega un papel importante”, explicó una enfermera que participa en brigadas comunitarias.
Ante este escenario, autoridades sanitarias han reforzado la vigilancia epidemiológica en zonas de alta concentración migrante y reiteraron que la vacunación es la principal herramienta para prevenir el sarampión. Se han impulsado campañas informativas y acciones de monitoreo para identificar casos sospechosos y cortar cadenas de transmisión.
El Instituto Nacional de Migración aseguró que mantiene coordinación con el sector salud para canalizar a personas con síntomas y garantizar la atención médica de urgencia, sin importar su estatus migratorio. En tanto, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados reconoció que los tiempos prolongados de espera para resolver solicitudes de asilo impactan directamente en la salud de esta población.
El secretario de Salud, David Kershenobich, informó recientemente que el brote de sarampión en México se mantiene bajo vigilancia, con mayor concentración de casos en Jalisco y Chiapas, y recordó que el resurgimiento de la enfermedad también afecta a otros países del continente. México, dijo, ha reforzado sus estrategias de vacunación y prevención para contener la propagación del virus.















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